miércoles, 11 de julio de 2007

Harry Potter

Me encuentro aquí, a pocas horas de algo que eh estado esperando desde el año pasado... o mejor dicho desde que salió a la venta el 5to libro de la saga. Aquí estoy, totalmente entregada a mi mayor obseción: Harry Potter.
Para muchos puede sonar una exageración, y simplemente otros me comprenden a la perfección. Tal extreno -Harry Potter y la Orden del Fenix- me trae recuerdos, quizás un poco nostálgicos ya que pronto mi/la saga terminará... definitivamente. Recuerdo como es que llegué a conocer aquel mundo tan maravilloso de HP; lo que voy a decir puede sonar mal de alguna manera para muchos de los fans de Potter. Conocí a Harry James Potter viendo el trailer de la primera parte: Harry Potter y la Piedra Filosofal. Me cuativó esa historia desde el primer instante, sin pensar quizás en lo significativo de esa historia para mi.
Una de las primeras cosas que se me paso por mi atareada mente fue, conseguirme y leer el libro, la verdadera historia. Lo leí, me costó bastante para el tipo de lectura al cual estaba acostumbrada, pero lo leí de todas maneras. Pero, leer no siempre significa entender el contenido, así que decidí prestarle más atención a la saga cinematográfica.
Algunos años después, buscando un libro en mi biblioteca personal, terminé encontrando aquel tomo tan maravilloso, el primero. No se que clase de fuerza mi incitó a tomarlo y leerlo en tan solo dos días (mucho, pero muchos menos de lo que me demoré la primera vez). Me desvelé una de esas noches, era como si nunca lo hubiera leído y fuera algo totalmente desconocido para mi, incluso olvidándome de las películas. Cada página que pasaba, más ganas tenía de leer y devorar TODOS los tomos, cosa que hice.
Si no fuera por J.K.Rowling y Harry James Potter, aquel velo de la inocencia se habría caído por completo. Si no fuera por Potter, no tendría este encanto por la literatura. Si no fuera por Harry, no creería en la magia en todo su esplendor.

Me encuentro aquí, a casi dos horas del estreno, con una mezcla de nostalgia y emoción, todo por culpa de "El Niño que vivió".

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