Me encuentro en un lugar ciertamente familiar y a la vez desconocido para mi. Me encuentro en mi propia mente, y aún no lo se.
Camino por lo que parecía ser un bosque, un eterno bosque con árboles sin hojas. El cielo es gris, y solo alcanzaba a percibir matices blancos y negros. Siento inseguridad, demasiado silencio para que mis oídos lo puedan siquiera soportar.
De manera curiosa no puedo emitir palabra alguna, me comienzo a desesperar. Mis pasos se hacen cada vez más y más rápidos, mi respiración se vuelve progresivamente apresurada; mis latidos ya no permanecen calmados como de costumbre.
Me detengo, empiezo a pensar con más calma la situación. Miro mis manos, están pálidas. En un árbol, cerca mío, yace una especia de espejo con ciertos detalles macabramente bellos, de un profundo rojo carmesí en las orillas y el vidrio parecía ser negro. Lo tomo, sin saber que era lo que exactamente estoy haciendo. Me miro... en verdad soy yo? Era yo, eran mis facciones, pero más no mis ojos ni mi piel. Ya antes había visto esos ojos en otra persona, era un verde profundo como ningún otro.
Dejo caer el espejo, algo no anda bien. Me dejo caer ahora a mi. Cierro los ojos...
Espera! Esa voz... Sería acaso el? Abro los ojos. Me levanto
Veo a un cuevo clavando fijamente sus ojos en mi. Sus ojos eran como los mios en ese entonces. Por un momento, pareciera que hubiera otros matices. El ave decide bajar de la rama en la cual se posaba, para ahora posarse en mi hombro.
Despierto..
Miro hacia arriba, nada. Que habrá sido eso? Giro la cabeza para el lado. Ja. Es la pañoleta que el me había regalado.
Aún tiene su olor.
domingo, 25 de noviembre de 2007
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1 comentario:
Señorita :)
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