Me pare un momento, deje de saltar por encima de los edificios para contemplarla: la Luna. Nunca me habia percatado de lo hermosa y plena que parecia, del brillo casi magico que emitia; casi me hacia olvidar la oscuridad a la que me habia confinado. Victoria me dedicaba una mirada llena de lastima, casi patetica y rozando lo humano, es como si de pronto ella ya no fuera aquella sensual y egolatra criatura que conoci.
Iba caminando de vuelta del Le Théâtre des Furies a eso de las 9 PM, luego de terminar un agotador dia de ensayo repasando una y otra vez la contemporanea version de "Mucho ruido y pocas nueces", memorizando cada encantador detalle de la hermosa ciudad de Paris, perdiendome gratamente entre sus callejones llenos de historia y con cara metro cuadrado mas curioso y precioso que el anterior, con aquellas tonalidades azules que le daban un toque magico a todo.
Ya llegando subiendo por unas escaleras, por esos barrocos e infinitos pasajes de la ciudad, escuche un grito. Era un grito profundo y de desesperacion, como un intento vacio por sobrevivir. Me quede estupefacto alli, sin reaccionar a nada mas que a tratar de esconderme detras de un poste de luz, como si eso de alguna manera fuera a protegerme de un asesino en serie o cualquier cosa que comprometa mi integridad fisica. Como sea, mi ritmo cardiaco iba subiendo y tenia la respiracion agitada, mis manos me temblaban y sentia como el sudor frio iba bajando por mi frente, mientras en mi cabeza reinaba la desesperacion y el panico. Cielos, es que acaso no podia tener un lindo y perfectamente normal viaje, para variar? Mi vida pasaba delante de mis ojos y era decepcionante, no alcanze a concretar ni la mitad de mis metas y anhelos, ni una pareja estable, ni un arbol plantado y ningun libro escrito, absolutamente nada para dejar a la posteridad y posiblemente mi familia no se enteraria en un buen tiempo de mi asesinato. Repase una y otra vez a mi primer amor y el momento en, en aquel hermoso atardecer, me dijo francamente que yo me amaba y que nunca lo haria, mientras me tomaba las manos y me lanzaba una patetica mirada, para luego despedirse con el abrazo mas frio que me han otorgado en mi vida.
Mi horrible asesinato perpetuado por quien sabe que maldito adefeseo parisino... Y fue justo en medio de mi catarsis interna cuando vi un charco de sangre justo al lado mio, o mas bien, cayendo y fluyendo hacia al lado mio. Fue en ese momento en que todo se fue al carajo para mi y -quizas mas bien por inercia- decidi mirar la cara de mi posible despiadado asesino.
Pero en lugar de la cara de un tipo rudo con los ojos desbordantes, mirada psicopata y un cuchillo sangriento en la mano, me encontre con un mujer simplemente cautivante. Era de estatura promedio, tez palida, cabello rojizo y eternamente largo, ojos almendrados pardos, una nariz respingada, labios carnosos y la cara angulosa. Era curvilinea y estaba vestida de forma elegante y vanguardista, casi como un modelo de Alexander McQueen (si, se de dise;adores, y lo se exclusivamente porque mi hermana tiene una obsecion algo enfermiza con ellos). Su boca y sus largos y finos dedos chorreaba sangre, y ella extasiada sobre esto repasaba sus labios carmesis con su lengua una y otra vez. Parecia no percatar que yo estaba ahi, como un completo idiota observandola boquiabierta; pero de pronto me lanzo una mirada penetrante, llena de poder y sensualidad. Se me aproximo con una velicidad tal que yo simplemente me di cuenta de esto porque al segundo siguiente estaba a menos de 5 cm de distancia de mi cara, con la boca lo suficientemente abierta como para dejar entrever sus colmillos; yo sabia perfectamente lo siguiente: ella me iba a morder el cuello, iba a succionar mi sangre, yo me dejaria como si fuese su esclavo, y quizas si se apiadaba de mi o me quisiera como su acompañante eterno, yo seria uno de ellos. Pero, vamos, sabemos perfectamente que eso seria realmente demasiada suerte si sucediera. Aun asi me pude ver, como una premonicion quizas, besandome con ella y siendo su amante por la eternidad, y se que solo eso me bastaria.
Justo cuando ella iba a clavar sus colmillos en mi yugular, senti que retrocedia timidamente y suspiraba. Abri los ojos y me encontre con los suyos observando y analizandome detenidamente, mientras su mirada se iba enterneciendo y su mirar adquiria un peculiar brillo. De pronto, me empujo violentamente y me cai al suelo, mirandole sin entender absolutamente nada.
-Vete.- Me dijo, bueno, mas bien me ordeno. Yo en ese momento me levante y corri hasta unos metros mas adelante donde habia unas botellas de cerveza aparentemente vacias, tome una de ellas, la quebre con la pared y me hise una cortada profunda en el brazo antes de que ella se fuera de mi vista, y le ofreci mi brazo derecho mientras goteaba sangre. No se si fue la adrenalina del momento o que, pero no senti dolor en absoluto y mi mente se nublo, quede en blanco. Ella simplemente me miro de forma fria, repaso mi brazo un par de veces y abrio la boca como si tuviera hambre, pero luego se marcho. Asi, nada mas, se marcho, volo como un vil murcielago.
Al ver mi brazo chorrear goterones de sangre casi negros, el dolor comenzo a llegar a mi cuerpo, junto con la desesperacion de ver que me estaba desangrando y el hospital mar cercano estaba a unos 45 min de donde yo me encontraba. Me aprete el brazo como si mi mano fuera a detener la hemorragia y comenze a gritar, y luego mi torpe cuerpo de resbalo con el charco de sangre que habitaba bajo mis pies, y simplemente me cai por la escalera que estaba alli. Rode y me golpee en casi todo el cuerpo, y ya cuando termine de rodar mi cabeza golpeo y reboto con el suelo, dejandome alli acostado y mirando las estrellas parisinas, mientras sentia que la sangre iba saliendo por mi cabeza y yo veia ya todo nublado. Es gracioso, me dolia el brazo pero justamente el golpe mas fuerte -el de la cabeza- no me dolia. Lo siguiente que recuerdo de ese instante son unos ojos brillantes mirandome atentamente y el sabor intoxicante de un liquido viscoso que no habia provado antes.
Desperte y me encontre con ella, la monumental mujer que yo creia un psicopata asesino en serio. Podia sentir dentro mio un poder indescriptible, una energia tal que me hacia sentir que hasta volar me seria posible; mire mi brazo y no tenia absolutamente nada, ni una cicatriz. Por inercia me toque la nuca y toda la cabeza y pude comprovar que tampoco, absolutamente nada, ni una marca. Mire mas detenidamente a la mujer cerca mio, y me parecio aun mas hermosa que antes, mas cautivante y con un mayor desplante.
-Mi nombre es Victoria.- Me dijo con su grave tono de voz y una suavidad de terciopelo. Me tomo la cara con sus sedosas manos e implanto en mi un beso, un beso eterno y magnetico como ella.
Han pasado tan solo 6 años de eso. Y no, aun no me acostumbro a la idea de la inmortalidad y de tener que alimentarse de humanos, es mas, hubo un tiempo en que solo me alimentaba de animales, junto con el hecho de que solo vivo entre las sombras. Pero es un precio minimo para estar con ella. Si, la eternidad con ella se vuelve acogedora.




1 comentario:
Me pareció una historia con lujo de detalles. Me gustó bastante, pero mi nazismo ortográfico hace que algunas pequeñas pero notorias faltas le bajen un poco la nota. De todas formas, Flavia, la encontré genial. Un cuentito que podría transformase en algo más si le pones empeño y dedicación. Saludos.
Publicar un comentario